De sobra es sabido que nos encontramos ante una sociedad post-industrial,
para algunos post-moderna, en la que el deporte y el ocio juegan
un papel primordial.
El deporte, como fenómeno característico de las
actuales sociedades de masas esconde detrás de su aparente
simplicidad una enorme trascendencia y complejidad social, cultural,
económica y política, acarreando con ello una importancia
cada vez más acusada dentro de ese amplio marco del ocio
y del tiempo libre. Su aparente simpleza surge del hecho de que
el lenguaje y el simbolismo deportivo, basados en el cuerpo humano
en movimiento a la búsqueda de resultados destacables,
salud, bienestar, socialización, formación, educación,
son asequibles a todas las personas independientemente de su nivel
social y cultural, lo cual justifica su universalidad y democratización.
El incremento del tiempo de ocio de la población vasca,
que conlleva una creciente demanda social de práctica deportiva
libre y asociada así como de instalaciones y equipamientos
deportivos, es un dato a tener en cuenta por parte de las entidades
deportivas vascas públicas y privadas cuyas actuaciones
en esta materia deben estar por el rigor y la profesionalidad
en la gestión para que a través de estrategias idóneas
de los gestores deportivos se pueda lograr un mayor bienestar
y calidad de vida.
El Deporte, debido a la conciencia que ha tomado el ciudadano
de los beneficios que su práctica puede reportarle y a
que ahora puede llegar a cualquier sector de una población
que además es cada vez más longeva, ha evolucionado
en todos sus ámbitos como pueden ser recreación,
ocio, salud, aventura-naturaleza, espectáculo, etc., pero
para ello ha de abrirse a todas aquellas ciencias que puedan desarrollarlo
y perfeccionarlo, a través de las cuales se pueden aportar
interesantes instrumentos para la gestión del deporte.
De cualquier forma, el deporte ha sido y es, como medio de preparación
física, psicológica, intelectual y social, una clara
manifestación de cultura y colectividad humana de cualquier
pueblo y también un fiel reflejo del estado de la sociedad
donde se lleva a cabo, de carisma individual y colectivo para
gozo de quien lo practique, siga o impulse.
Euskal Herria ha sido siempre ejemplo y modelo, destacando tanto
en su pluralidad deportiva como en la identificación de
los que le son propios por su vocación marinera y tradición,
apreciación del valor de lo colectivo (el equipo), o su
vinculación al agua.
Cuna de nadadores, remeros y surfistas, de futbolistas, atletas
y montañeros, de pelotaris, gimnastas y ciclistas. A nadie
le sorprende el hecho de su adaptación a deportes de recintos
cerrados (balonmano, waterpolo,...), a la plena utilización
de polideportivos allá donde los haya y a la de espacios
al aire libre, ya sea en parques, montes, playas o carreteras.
La definición del Deporte y sus rasgos básicos
y constitutivos ha dado lugar a múltiples interpretaciones.
De esta forma, algunos autores destacan del deporte el hecho del
esfuerzo del hombre por conseguir resultados destacables y por
perfeccionarse a sí mismos; otros han remarcado otros elementos
como la capacidad del hombre por competir y la necesidad del logro
que lleva a plantearse nuevas metas. En suma, el término
"deporte" es extraordinariamente polisémico pues
se refiere a realidades sociales variables y complejas.
Pero, en realidad, y bajo la pretensión de no querer limitar
el hecho deportivo a una definición restringida, se puede
decir que el deporte supone, en esencia, un entretenimiento ético,
un fenómeno estético, el proyecto de un modelo de
sociedad competitiva y ociosa, una válvula de escape de
la agresividad y soledad, una garantía para educar en valores
positivos, un "fair play"... un gran recurso para evitar
la alienación.
Aún con todo es difícil definir con general aceptación
en qué consiste y qué supone el deporte ni como
realidad antropocultural ni como realidad social, lo cual va a
ser cada vez más complejo, pues el deporte varía
sin cesar y amplía su significado, tanto al referirse a
una actitud y actividad humana como al englobar una realidad social
muy compleja. Pero sea cual fuere la utilidad y función,
lo cierto es que el ser humano siempre ha necesitado jugar y divertirse...
pero ha seguido ese mandato sin preocuparse de estudiarlo. El
desarrollo del deporte contemporáneo por un lado, y el
de las ciencias por otro, han venido a transformar por completo
este panorama, dando lugar a diversas disciplinas científicas
que se han ocupado de problematizar el deporte.